Tradicionalmente, el comportamiento del consumidor se ha sumergido en una economía lineal en la que los productos son fabricados, utilizados y desechados. Sin embargo, se ha producido una nueva tendencia: la economía compartida o circular.

Bajo este nuevo sistema, el consumo de productos y servicios está migrando del comprar o ser propietario, a compartir y alquilar. Esto fomenta la reutilización y el reciclaje con el fin de dar un mejor uso a los bienes y a los talentos, lo que no solo proporciona una experiencia innovadora sino un beneficio económico importante.

La noción de “usar, mas no ser el dueño”

Según Vincent Rousselet, director de la consultora Vincent Rousselet & Associates, existen 4 factores que han sido esenciales en el surgimiento y el desarrollo de este modelo de consumo peer-to-peer (entre colegas o amigos):  

  • La reciente crisis crediticia ha hecho que la gente reconsidere sus patrones de consumo.
  • El creciente desarrollo del Internet y la conectividad global.
  • El seguimiento al comportamiento digital de los usuarios, que ha proporcionado insights valiosos y predictivos (big data).
  • Un aumento significativo de conciencia sobre las consecuencias del consumismo, específicamente en relación con el cambio climático.
Hasta el momento, las plataformas tecnológicas han sido la base sobre la que este sistema colaborativo se ha distribuido e instalado en todo el mundo. El informe Nesta, ‘Making Sense of the UK Collaborative Economy’, afirma que en 2014 “el 25 por ciento de los adultos del Reino Unido utilizaron tecnologías online para compartir activos/recursos”.

En Colombia, un país en el que la compra y venta de artículos usados solo es fuerte en ciertos sectores de la población, también se ha empezado a ver una transformación por medio de plataformas como OLX, que publica mensualmente 800.000 nuevos avisos a partir de más de 400.000 usuarios.

Algunos de los ejemplos más destacados de este nuevo modelo económico son Airbnb y Uber. El primero anima a los individuos a compartir o alquilar sus hogares por períodos cortos de tiempo, mientras que el segundo transforma los carros privados en recursos para el transporte público.

La mayoría de estas empresas ofrece servicios con fines de lucro pero solo retienen una pequeña fracción de los cargos cobrados al usuario.

Según el Journalist’s Resource, Airbnb (Airbed & Breakfast) ha hospedado a más de 10 millones personas en todo el mundo. Actualmente, cuenta con casi 2 millones de propiedades registradas en 34.000 ciudades de 190 países. Cada noche, 140.000 viajeros de todo el mundo encuentran un lugar donde dormir a través de su plataforma.

Por su parte, Uber duplica sus ganancias cada 6 meses y está valorada en 50.000 millones de dólares. Google invirtió en ella 258 millones de dólares al considerarla el futuro del transporte público en el mundo.

A pesar de que este modelo económico tiene detractores en todo el mundo, que argumentan que reemplaza puestos de trabajo seguros y estables por otros mal pagos y a tiempo parcial, en el mundo ya hay alrededor de 860 start-ups en este sector. 1 de cada 10 de estas compañías es del Reino Unido, la actual capital europea de la economía compartida.

Stand out start-ups

Dado que estos servicios peer-to-peer son una alternativa para el cumplimiento de los diferentes patrones de consumo, hay varios emprendimientos que se destacan por su creatividad o su valiosa contribución a un modelo socioeconómico más sostenible:

Esta plataforma permite a cualquier tipo de negocio solicitar una recolección de su exceso o sobras de alimentos en buen estado. Al considerarse como una donación, estos serán posteriormente entregados a refugios cercanos que lo necesiten. El objetivo es permitir a las empresas recibir una reducción de impuestos mientras se contribuye a acabar con el hambre en el mundo.

  • Fon (España)
A través de millones de hotspots en todo el mundo, permite a los usuarios compartir su red WiFi a cambio de obtener este servicio de forma gratuita en cualquiera de los 16 países que forman parte de su red. Inicialmente, el negoció solo facilitaba el intercambio de conexiones inalámbricas a nivel residencial pero luego amplió su cobertura a establecimientos pequeños, medianos y grandes. Con 30.000 anfitriones en 130 países, este es el alojamiento gay más grande del mundo. El objetivo es desarrollar un sentido de pertenencia a esta comunidad y ayudarlos a viajar con seguridad mientras disfrutan de sus destinos con la ayuda de hosts locales. Independiente del tamaño de la propiedad (habitación, apartamento o incluso una mansión) esta empresa es capaz de proporcionar un aseador local profesional con tan solo una solicitud de 60 segundos en su website.

Sin importar si es por una sola vez o si se requiere del servicio de forma semanal, quincenal o mensual, el costo por hora siempre será el mismo y se podrá reembolsar en caso de no haber cumplido las expectativas. Esta disponible en el Reino Unido, Alemania, Emiratos Árabes, Australia y Francia, entre otros.


  • Pley (Estados Unidos)
Plataforma por suscripción que permite a las familias alquilar juguetes, por períodos, de tiempo de acuerdo al crecimiento de los hijos. Con la promesa de reducir el desorden y de ahorrar hasta un 70% en los gastos en juguetes, el objetivo es forjar una generación de niños creativa, alegre y consciente de los principios de compartir y reducir los residuos. Aplicación que permite disfrutar experiencias gastronómicas locales en más de 110 países. Ya son casi 100.000 los usuarios que le han apostado a conocer sus destinos a través de la cocina de una familia en vez de un restaurante.

Con la creencia de que los mejores momentos y las mejores conexiones se logran en la mesa, esta aplicación que conecta a viajeros con locales logró estar en la selección “Best of 2016” del App Store.

La economía compartida ha tenido un poderoso comienzo. Aunque pareciera ser la tierra prometida al lograr una transformación social, cultural, económica y ambiental, es fundamental crear marcos legales a nivel local y global capaces de regular su correcta implementación.

Si este sistema consigue integrar y ensamblar los múltiples sectores de la sociedad bajo una premisa común, en el futuro podríamos descubrir que actualmente estamos en un período histórico de transición hacia un nuevo modelo económico mundial.