La propagación de contenidos e información falsa a través de redes sociales es una tendencia que está en aumento y cada día está generando mayores impactos en la toma de decisiones de quienes las leen y las comparten.

Es por esto que surgió la necesidad de estudiar este fenómeno, especialmente por su impacto en la toma de decisiones de quienes las leen y comparten.

El estudio, realizado por el Instituto Tecnológico de Masachussetts (MIT), reveló que las noticias falsas tienen hasta un 70% de probabilidad de ser retuiteadas, más que aquellas noticias que sí son verídicas.

La investigación, publicada en la revista científica Science, enfatiza en que la información relacionada con política, terrorismo, desastres naturales, ciencia, leyendas urbanas o información financiera son las más leídas y difundidas.

Para llegar a esto, los investigadores analizaron 126 mil historias propagadas por 3 millones de usuarios de Twitter entre el 2016 y el 2017 y contaron con la ayuda de seis sitios de verificación de hechos, llegando a dos grandes hipótesis:

  • La primera está relacionada con la percepción que tienen los usuarios frente a la información falsa, es decir, esta es recibida por los lectores como contenidos novedosos.
  • Y la segunda hipótesis esta vinculada con las emociones que sientes los lectores con la información falsa o verdadera. Por ejemplo, aquellas noticias que son mentira generan miedo, disgusto y sorpresa en quienes las comparten, mientras que las noticias reales generan el efecto contrario inspirando tristeza, alegría y confianza.

Otro elemento que reveló el estudio está relacionado con los bots o robots, los cuales realizan búsquedas automáticas en internet y según el estudio, difunden de igual forma los contenidos noticiosos reales y falsos, lo que implica que las noticias falsas se extienden más que la verdad porque los humanos, no los robots, son más propensos a propagarlo.

El informe concluye resaltando que este tipo de estudios también aplica a otras redes sociales como Facebook, donde tambien se da una fuerte difusión de información sin ningún tipo de control, por lo que resalta la importancia de mitigar estos contenidos con el rediseño de un ecosistema de información del siglo XXI.